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Un Cuento de Navidad

Escucharás, leerás, verás muchas historias en estas Navidades 2017 y serás protagonista en algunas de ellas y ésas serán tus favoritas. sin duda. Se convertirán en tus cuentos de Navidad únicos y especiales. Formarán parte de tu vida para siempre.

En esta publicación, te invito a leer los dos primeros capítulos de uno de esos cuentos de Navidad, REENCUENTRO, que considero posee esa categoría de original y mágico.

REENCUENTRO trata de la historia de Jon y Ane, ubicada en Bilbao en medio de todo el jolgorio navideño. A través de Jon descubrirás que reencontrarse por segunda vez con Ane, significará que la conocerá por primera vez. Volverás a creer en las segundas oportunidades y tal vez, sólo tal vez, las historias de fantasmas cambien de perspectiva para ti:

Durante Navidad, una noche Jon, bohemio empedernido y algo vividor, tiene un sueño intenso y especial en el que ve a Ane, con la que tuvo un pequeño “rollo” hace veinte años.
Al despertar, esa imagen persiste tanto en su mente que comienza a preguntarse el significado del mismo. Los sueños de amor con ella se repiten consiguiendo que Jon comience a preguntarse si no se está volviendo loco pero pronto, se da cuenta que quiere volver a verla, que encontrarla se ha convertido en toda su motivación personal.
Sin embargo, el tiempo y la vida le frenarán la búsqueda. ¿Se reencontrará con la chica de sus sueños? ¿O es solamente un fantasma del pasado? ¿Cómo saber si el amor de su vida ha regresado?.

Antes de que comiences a leer, quiero comentarte que la fotografía que encabeza esta entrada de blog pertenece a Eva ACHA,  quién retrata maravillosos instantes de nuestra ciudad, Bilbao y los sube en las redes sociales. Eva, una chica simpática y cercana que conocí en Instagram, a la que agradezco su generosidad por dejarme compartir esta imagen, de todo corazón.

Ahora ya, te dejo que te adentres en la historia…

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UNA NOCHE COMO OTRA CUALQUIERA

 

“La vida consiste en mirar cara a cara al día que vives y decirle que no piensas desperdiciarlo” le dijo Jon a su colega Karlos dándole un trago largo a su vaso de cerveza, este le miraba con ojos vidriosos.

– ¿Qué dices tío? Cuando te pones filosófico no te entiendo – dijo alzando la voz por encima de la música del pub.

Jon terminó la consumición y se despidió.

– Déjalo, me piro para casa, este ambiente me está poniendo dolor de cabeza y empiezo a divagar.

– ¿Te largas? Pues yo me quedo, la pelirroja del taburete del fondo no deja de mirar para aquí, voy a ver si cuela.

Jon le miró con una medio sonrisa y le dijo:

– Suerte, colega y añadió ¿mañana te veo en el club?

– Si, como siempre, adiós – y se dirigió tambaleante a la chica.

El camino hasta su casa se le hizo largo, Jon se subió el cuello de la cazadora y se encogió. Qué ganas de meterse en la cama. Notó que le vibraba el móvil. Un mensaje de Tania. “Estoy en el Excelsior, nos tomamos una y nos vamos a mi casa, ¿te apuntas?”.

Por unos momentos lo valoró. El plan le seducía pero quedarse luego, no le apetecía. Le dio pereza y contestó un escueto “no, otro día”.

Cuando se metió en la cama se alegró de haberse negado a la tentación de la voluptuosa Tania. Estaba hecho polvo, la cabeza le dolía horrores a pesar de haber bebido como cualquier otra noche, sólo quería dormir, a poder ser hasta el mediodía.

Sabía que lo pagaría caro con ella, la próxima vez no se lo iba a poner tan fácil pero no le importó. Porque como él decía “chicas sobran en cualquier lugar y momento”.

Se quedó dormido pero pasó una noche y madrugada poco apacible. Como más tarde le contaría a su colega Karlos, había soñado con un fantasma, con uno de carne y hueso, de los que más miedo dan.

 

 

UN FANTASMA DE CARNE Y HUESO

 

Se despertó pasado el mediodía del domingo por culpa de los petardos navideños. Oía el ruido que hacía la gente por la calle disfrutando del aperitivo matinal. Se resistía a salir de la cama, no podía dejar de pensar en lo que había soñado, lo había sentido muy real… el tacto de esa piel en la suya. Se tocó la mano, se estremeció al recordar cómo le había quemado el apretón que le había dado.

 

En el sueño caminaba por la gran vía de Bilbao. Era de noche, las luces azules de la decoración navideña envolvían la calle, los edificios, los coches. Iba solo, sin saber adónde se dirigía, pero se sentía agusto. En un momento, se paró enfrente de un escaparate de una tienda de decoración. Le llamó la atención los cuadros que se exponían allí. En concreto, una pintura le pareció muy bonita, se veía un estanque de agua verde con nenúfares y por encima mariposas revoloteando. En el centro, había una figura de mujer de cabellos largos y cobrizos inclinada cogiendo agua en las palmas de sus manos. Se dio cuenta que la tienda estaba abierta a pesar de lo tarde que parecía ser. Se palpó los bolsillos del pantalón y de la cazadora, no tenía la cartera, no podía comprar el cuadro. Se fue de allí triste.

Un poco más adelante, llegó a la plaza Moyúa y se sentó en uno de los bancos cerca de los jardines. Miró a su alrededor, no había nadie más que él. Todo estaba desierto en el centro de Bilbao. Entonces, notó que alguien se sentaba a su lado y giró la cabeza. No le costó reconocer a la mujer que se había aparecido a su lado. Era Ane, la Ane que conoció hace muchos años. Con el pelo recogido en coleta y pálida, le sonreía y Jon le devolvió la sonrisa.

 

—Hola Jon—dijo con voz hueca.

—Ane… —en el sueño sentía la boca torpe.

—¿Me recuerdas? —preguntó ella sin dejar de sonreírle.

 

El asintió y ella acercó una mano a la suya. Le dio un pequeño apretón que le electrizó el cuerpo por el frío que desprendía. El se apartó del susto.

La cara de ella se entristeció y dijo:

 

—Yo a ti también, Jon.

 

Entonces, una pequeña explosión le había despertado. “¿Pero no habían prohibido la venta de petardos?” se había preguntado molesto.

 

No recordaba nada más. Jon cerró los ojos para tratar de rememorar el sueño. Sin duda era Ane, una chica con quién tuvo una corta relación cuando el tenía diecinueve años y a quién desde entonces, no había vuelto a ver y de la que desconocía su paradero. La había visto en el sueño tal como era entonces, con mucho más detalle de lo que podía acordarse estando despierto.

“Tú siempre fuiste mi chica especial y no lo supe hasta que dejé de verte” pensó Jon.

Se preguntó a qué venía soñar con ella veinte años después, pasear por la gran vía en navidades, parar a ver un escaparate, admirar un cuadro y querer comprarlo. Las dos partes del sueño eran incongruentes entre sí. Aparte de que nada de aquello era usual en él.

Se tocó la mano, le parecía sentir aún la piel abrasiva de Ane. La imagen en su sueño parecía la de un fantasma, esa tez blanquecina y su tono al hablar le daban ese aspecto. “Pero un fantasma no puede ser porque los fantasmas ni se tocan ni se sienten. Además Ane no va a estar muerta. En todo caso, he soñado con un fantasma de carne y hueso” pensó Jon. Se frotó los párpados, estaba dándole muchas vueltas a algo que no era más que un sueño. Se dijo que mejor era olvidarlo.

 

Sin embargo y al contrario de lo que había decidido, estuvo todo el día acompañándole en su cabeza…

 

***

 

Si te ha gustado cómo comienza REENCUENTRO, está disponible en la tienda Kindle de Amazon, en formato digital si no puedes esperar más y en papel, si te gusta el libro físico de toda la vida.

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Ya me contarás si es o no es uno de esos cuentos de Navidad para recordar… 😉 Déjame tu comentario o valoración, ¿de acuerdo? Y si te ha gustado esta publicación, compártela con tus amig@s en la redes sociales.

¡Felices Fiestas, Felices tus Historias! 

¿Existen los espíritus?

¿Sabes qué? Si buscas en Google, “¿existen los espíritus?” Te salen, aproximadamente, ¡618.000 resultados! 

Impresionante, por lo que veo, hay un montón de personas interesadas en este tema… Y yo, escritora de historias de fantasmas, empiezo a darle vueltas al tema y saco algunas conclusiones.   Continúa leyendo ¿Existen los espíritus?

Hygge y otras historias sobre el secreto de la felicidad

 

 

Hygge o disfrutar de momentos sencillos y relajarte rodeado de confort, abrazar la vida. Los daneses (quiénes utilizan originariamente este concepto) dicen:

El sentimiento que describe la calidez del alma.

Y eso suena tan, tan maravilloso…  Continúa leyendo Hygge y otras historias sobre el secreto de la felicidad

¿Qué libro leer?

Libros para leer existen millones, a diario, vemos publicaciones y reseñas a montones.

¿Qué libro leer entre tantas y tantas recomendaciones? Te puedes volver loc@ del todo y lo que a veces ocurre es que te quedas en blanco, sin saber qué elegir. Luego sucede que comienzas a preguntarte: “¿Y si éste me hace perder el tiempo, y si me gasto el dinero a lo tonto?”

Un día llegué a la conclusión que no hay libros malos o buenos, porque depende ni más ni menos, que del sentido que le de el lector@, se me ocurre que son como caminos que tomamos que terminan convirtiéndose en

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Noche de Halloween

Cuenta una leyenda que si se te ocurre salir a la calle en la noche de Halloween, lo hagas si no te queda más remedio, y con más razón, si vas a pasar o acercarte por un cementerio. La luz que posees, la que brilla en todos los seres vivos, atraerá a los fantasmas hacia ti y puede que algun@ se quede a tu lado, magnetizado por tu halo luminoso.

La siguiente historia le sucedió a una chica llamada Coral, había terminado su turno en el taller de orfebrería artesanal en el que trabajaba a diario. Una amiga, compañera del trabajo, le avisó que diera un rodeo al ir hacia su casa porque en el camino había un cementerio próximo y aquella era la víspera de Todos los Santos en la que los espíritus vagaban más que ninguna otra noche.

Pero Coral, que no era supersticiosa se lo tomó a cachondeo y le dijo que, si se encontraba con algún fantasma le pediría hacerse un selfie con él. La otra le avisó que no se andara con esas bromas y que tuviera cuidado. Coral se despidió con una sonrisa de oreja a oreja por los miedos infundados, según ella, que tenía esta mujer.

Comenzó a caminar deprisa, tenía ganas de llegar a casa, comer algo y sentarse en el sofá a relajarse. Enseguida llegó a las proximidades del cementerio en cuestión. De pronto, tuvo que levantarse el cuello de la cazadora de piel que llevaba puesta y abrazarse a sí misma, el aire se había vuelto gélido, como si hubieran abierto la puerta de una cámara de congelador. Entrecerró los ojos porque le empezaron a llorar del frío que se había apoderado del momento.  Y no sólo eso, sentía los pies abotargados, le costaba horrores dar un paso tras otro, se imaginó como si estuviera tirando de bolas de hierro. Le vino a la cabeza rezar, pero no se acordaba de ninguna oración de ésas que le habían enseñado de chica, en la catequesis. Sólo se le ocurría: “Ay, Dios, ay Dios” y hasta aquello le parecía irrisorio, el miedo le obstruía la memoria y la claridad mental.

Cuando logró traspasar aquel tramo que le había inyectado el miedo en el interior, las piernas le respondieron y se puso a correr hasta su casa.  No cenó, se preparó una tila doble y se metió en la cama con las mantas cubriéndola casi entera. Necesitaba entrar en calor, aún tenía el cuerpo entumecido. Sólo quería dormirse y olvidar lo sucedido.

A la mañana siguiente, se despertó aún congelada, decidió que una ducha le haría entrar en calor. Al levantarse se notó además extenuada, como si se encontrara enferma, una debilidad generalizada le invadía. Alarmada decidió que aquello ya se estaba volviendo demasiado extraño, diría que hasta siniestro, por lo que llamó a su compañera del trabajo y le contó todo lo que le venía sucediendo desde la noche pasada.

– Odio decírtelo pero te lo avisé, voy a tu casa, tranquila que yo sé cómo arreglar tu problema.

Cuando llegó, encendió siete velas blancas y se puso a rezar una oración tras otra. Coral le preguntó el porqué:

– Estoy rezando para que el ánima, espíritu o fantasma que has atraído, que está contigo, te deje, se vaya a descansar al lugar al que corresponde.

Desde aquel fatídico suceso, Coral nunca más volvió a pasar cerca de aquel cementerio y de ningún otro y mucho menos en cualquier 31 de Octubre.

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Avisad@ quedas… Si sales hoy o vas a salir, cuidadito por dónde andas 😉

¿Te vas a atrever? Si es que sí, luego cuéntame la experiencia, si la vives… jajaja.

 

Ya sabes, si te ha gustado esta historia de Halloween 2017, compártela en tus redes sociales o comenta lo que te apetezca. Yo encantada de intercambiar impresiones.

Hasta la próxima publicación 🙂

 

 

 

 

Un café con historias

Hoy te invito a un café, tengo que contarte una historia de fantasmas verídica que como estamos en estos días de Halloween, me viene ni qué pintado. Te recomiendo que leas una publicación muy interesante sobre este tema en el enlace historia y origen de Halloween .

Además, te hablaré de algo más sobre un café y fantasmas, así que acomódate que empezamos. Continúa leyendo Un café con historias