Abrazos fantasmas

Sorpréndeme,
con un te quiero camuflado,
acompañado de un 💙,
con palabras que encierran abrazos fantasmas,
que sólo tú y yo podemos ver,
con el regalo de tus pensamientos,
en un whatsapp repentino,
aunque no tenga sentido… ©

Historias de Larrú

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Bajo el muérdago te besará…

No me preguntes cómo,
pero va a ocurrir un misterio,
como el del cuento de
los fantasmas de Dickens
y sé que no me perdonarás
si no te lo revelo…

El escenario,
el color de la Navidad,
con su brilli-brilli,
el sabor del turrón,
el tintineo de unas copas de champán…

Entonces, sucederá la magia,
los protagonistas,
tú y ese alguien que,
bajo el muérdago te besará…
Para que no te quepa duda
de que te quiere de verdad. ©

La tradición de besarse bajo el muérdago en Navidad, a pesar de verlo en muchas de las películas americanas, resulta que surge en la Europa celta.

Besarse bajo un árbol en el que nacía esta planta hacía durar las relaciones en pareja o incluso indicaba un bonito comienzo de una relación amorosa.
Esta superstición sobre el muérdago ha evolucionado hasta nuestros días y por eso podemos poner en una puerta o en el techo un ramillete de muérdago para representar el beso y así que el amor perdure en el tiempo…

Sea eterno 💙

¡Felices Fiestas! 🎄

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El invierno ha llegado

Para inaugurar la recién estrenada estación, este invierno que nos va a deparar muchas historias con muchos momentos hygge,  de los que te hablaba hace no mucho, ¿te acuerdas?, nada mejor que una de fantasmas en su honor.

Un pequeño relato en el que el invierno ha llegado, en busca del calor de una mirada.

Haz clic en el audio para ambientarte, para crear la atmósfera, para perderte en esos ojos y en lo que vas a leer.

 

jude

 

 

Érase una vez…

 

Berna se enamoró de un soldado, una noche invernal en la que un joven demacrado, al pasar por la cerca del jardín, se quedó mirándola fijamente y ella sintió el grito de auxilio de sus ojos en la boca del estómago. Ella salió con una taza de caldo humeante que él cogió y que al tomar tan rápido, provocó que se le escapara parte del líquido por las comisuras de la boca.
Desde entonces, se encontraron a diario hasta que en la séptima noche, ella le invitó a pasar a su casa. Vivía sola, a veces la visitaba una prima que vivía en el pueblo de al lado, por lo demás pasaba su vida en soledad, desde que muriera su anciano padre quién había amasado gran fortuna y que ella había heredado para facilitarle su existencia.
El soldado entró y pasaron la noche juntos. 
A la mañana siguiente, al despertar y aún sumida la oscuridad en su habitación, recordó las palabras que él le había dicho instantes antes de dormirse: “Vuelvo cada noche porque quiero que te quedes conmigo para siempre y regresaré lo que sea necesario para convencerte.” 

Ella sonrió y tendió una mano hacia su amante con delicadeza, notó en sus dedos algo áspero, como una rama seca, y dio al interruptor de la luz de la mesilla. Descubrió con horror que a su lado no se encontraba él, si no un esqueleto.
Muerta de miedo, cogió las ropas tiradas por la alcoba de él y las quemó en la chimenea, después salió corriendo de la casa y se topó por el camino con la prima que iba a verla en esos momentos, como tenía costumbre cada semana. Al confesarle lo ocurrido, la otra le aconsejó que pusiera velas en el jardín para proteger su hogar, así evitaría que el fantasma del soldado se acercara, incluso si quisiera de nuevo, entrar.
Cuando el amante regresó en la octava noche y ella lo vio allí parado, con las luces de las velas reflejadas en sus pupilas y ese gesto de súplica fue incapaz de resistir el deseo de ir hacia él y abrazarle.
A la mañana siguiente, la prima enmudeció al descubrir su cadáver  en el jardín, entre las velas casi a punto de consumirse, cubierto de escarcha, unido en un abrazo apasionado con un esqueleto vestido de uniforme y botas.

 

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El invierno ha llegado, espero que disfrutes de cada una de las historias que te depare y que, sobre todo, las vivas lo más feliz posible.

Recuerda aquello que dijo el poeta que “en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante”

Me despido, no sin antes desearte unas Felices Fiestas de Navidad y un Próspero 2018, rodead@ de los tuy@s.

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¡Hasta la próxima!