Los Otros

Instagram es un mundo paralelo, sin duda alguna.

Un día llegué a él, con muchas ganas e ilusión de compartir mis historias con personas que les dedicaran una porción de su preciado tiempo.

A día de hoy, no sólo he logrado ese deseo, por añadidura he leído yo muchísimas más, reales, ficticias, en lenguaje directo, coloquiales, en prosa y en verso.

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En Instagram, he conocido a un montón de personas simpáticas, alocadas, creativas y sobre todo, a destacar, con muy buen rollo. Entre ellas, cuento con Penélope @estraperloemocional , a quién he invitado a compartir sus letras en este blog, en la sección de colaboraciones que habéis leído en anteriores ocasiones.

A l@s que ya la conocéis no es necesario que diga nada de ella… Sabéis de sobra de su arte y a l@s que aún no la habéis descubierto, deciros que ella es única, de mirada y palabras diferentes, de voz muy característica.

Pero bueno, que haceros una idea por vosotr@s mism@s, leed y valorad…

 

 

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Sólo si crees en fantasmas

Si has oído hablar de un lugar casi perdido y apenas conocido, llamado La Isla de la Fortuna, debes saber algo importante, pero sólo si crees en la existencia de espíritus.
Un fantasma habita en este paraje inhóspito, envuelve todo de niebla y apaga la luz del faro a su antojo para que ningún barco pueda acercarse a tierra.
Nadie aún ha osado enfrentarse al espectro, dicen que allí tan sólo podrás encontrar la muerte. Pero, ojo, si posees el coraje y el atrevimiento necesarios, si ya has luchado o cazado fantasmas quedas avisad@ que existe una leyenda que has de conocer.
Se dice que quién libre a este lugar de ese ente, se convertirá en el poseedor de la mayor riqueza que se haya allí. Se haya guardada en una de sus cuevas, en las que unos piratas escondieron todo lo robado a centenares de buques. Cuentan que el último pirata que murió vendió su alma al diablo a cambio de convertirse en fantasma para custodiar sus tesoros por la eternidad.

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⚠️Una advertencia final:

Una investigación, una persecución y una captura de esta índole puede llegar a ser fuerte, demasiado intensa. Dicho fenómeno paranormal podría llegar a un alcance insospechado que, por falta de experiencia o habilidades, no sepas ni puedas tratar.

Por esta razón, si te estás planteando realizar tal hazaña y no sabes por dónde empezar, tal vez te sirva de ayuda el libro Cacería de Fantasmas para Principiantes.

Sólo me queda desearte mucho perseverancia, determinación y sobre todo, inteligencia porque:

 

El éxito no llega de la buena suerte,

llega de la capacidad para resolver los problemas.

 

***

(Nota aclaratoria: El verdadero nombre de la isla de la historia y que ves en la primera imagen es: Anacapa, California.)
Gracias por la visita, hasta la próxima publicación y no olvides de compartirla en tus redes sociales o de dejarme tus comentarios, si te apetece 😉

© Historias de Larrú

Yo Sí Te Creo

Desde que salió la sentencia del caso “La Manada” creo que no hay día que recuerde la indignación, la vergüenza y la impotencia que me pareció el veredicto. Me digo a diario, esto no puede ser, hay que seguir alzando la voz, que las cosas cambien, que entre tod@s exijamos unas leyes justas, unas leyes de verdad, unas leyes que no te den pavor.

Cierto es, que se ha armado mucho revuelo a nivel nacional e incluso internacional, en Internet encuentras a muchas personas movilizándose, tanto por las redes sociales, organizaciones y demás. Entre toda esa revolución, he encontrado un vídeo en Youtube que me ha gustado mucho de @devermut, te animo a que lo veas.

 

 

Desde aquí, desde la palabra escrita y como una hermana más, me uno a ellas con mi propio testimonio y mi reivindicación, porque YO SÍ TE CREO, sin duda alguna.

 

 

Cuando tenía veinte años trabajé en una fábrica durante tres meses y hubo un par de días que estuve sola en una zona toda la jornada. Hubo un momento que pasó un hombre ya mayorcito por allí y me preguntó:

-¿No te da miedo estar sola?

-No, la verdad.

-Chavala, te cuidado con los lobos -me dijo.

-Estoy en una fábrica, no en el monte.

-Digo los de dos patas… -aclaró él y se marchó.

 

Aquella mini conversación fue en broma, aquel hombre sólo trataba de hacer la gracia del momento pero, con sinceridad, qué razón tenía, ¿o no? Estos días me he acordado de estas palabras que por desgracia, fueron proféticas.

 

Cinco lobos de dos patas, La Manada, se hacen llamar. Qué manera de denigrar a estos animales que ni ellos, ni ningún otro, hacen lo que ellos hicieron, una auténtica salvajada y aberración.

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Aún no puedo entender qué tipo de conciencia es la que tienen cada uno de ellos, se me escapa completamente, por más que trato de buscarle la lógica soy incapaz…

Esos cinco no son un caso anecdótico, hay muchos más sin moral, ni criterios, malvados, vacíos de conciencia, sin límites, carentes de contenido humano y que por ende, si el alcohol entra en juego, se vienen arriba y el descontrol es total. 

 

 

Luego son las historias de fantasmas las que dan miedo, ya lo he dicho en más de una ocasión (l@s que me conocéis de hace tiempo lo sabéis), ¿no será al revés?

 

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Ojalá lo ocurrido sirva, al menos, para crear un futuro mejor, en el que las mujeres podamos sentirnos libres y tranquilas. Luchemos hasta lograrlo.

Y que si un lobo va detrás de una mujer, sea como el de la letra de la canción de Miguel Bosé “Como un lobo”. Sólo en ese caso.

***

 

Muchas gracias por tu visita, si quieres puedes dejar tu opinión abajo en la parte de comentarios y, por supuesto, también puedes compartir esta publicación en tus redes sociales.

Un guarda pianista y algo más…

Andaba yo por aquel bosque en una ruta de senderismo, tratando de encontrar el camino correcto. La batería del móvil se me había agotado y había perdido hacía rato la brújula. Me harté a dar vueltas hasta que la noche se me echó encima. Allí estaba yo, en algún lugar perdido de un frío y solitario bosque, con hambre, cansado y, por supuesto, acobardado.

Pero entonces, empecé a escuchar una música y afiné el oído para tratar de localizar la procedencia de las notas acústicas que enseguida comprendí, salían de un piano.

Deberías haber visto mi sonrisa cuando, después de echar andar en busca del origen de aquel sonido tan especial, vi unos metros más allá en mitad de un claro del bosque, a un joven sentado al pie de un piano, situados en la parte delantera de una choza pequeña.

Cuando terminó de tocar, me presenté:

– Me llamo Héctor. No sabe cuánto me alegra haberle encontrado, me he perdido. Es tan tarde…

– Yo soy Lionel y debes saber que nunca es demasiado tarde, nunca. Vamos a la cabaña, tendrás hambre y frío.

Estuvimos hablando hasta pasada la medianoche. Él era guarda forestal desde que cumplió la mayoría de edad que había sido poco menos de tres años. Además del bosque, me relató, su otra gran pasión era tocar el piano, mezclar la melodía de la naturaleza con la de su alma. No sé a qué hora nos dormiríamos charlando de la vida y sus vicisitudes.

Me despertó la primera luz del alba y comprobé en una rápida ojeada por la única estancia que conformaba el sitio, que me encontraba sólo, el joven guarda debía estar fuera. Salí y para mi sorpresa, el piano tampoco se hallaba donde lo había visto la noche anterior. Miré a mi alrededor y grité varias veces: “Lionel”

– Chico, ¿te ocurre algo? ¿puedo ayudarte?

Me giré sobresaltado, otro guarda forestal de mediana edad, había aparecido de repente.

Le conté atropelladamente todo lo acaecido desde la víspera.

– Tal vez todo esto le suene raro, señor.

El hombre se quedó pensativo, carraspeó y dijo:

– Esto suele suceder, chico. No es raro. Todos los guardas que han trabajado en este bosque conocen a Lionel. Te contaré su historia ocurrida hace ya unos treinta años. Un grupo de niños iban con una monitora de excursión, cuando la pobre mujer tuvo un repentino ataque de corazón que la fulminó inmediatamente. Los pequeños comenzaron a desperdigarse, lloraban, llamaban a sus padres y las horas iban pasando hasta caer la completa oscuridad. Los padres que esperaban a sus hijos al ver que no regresaban, lo primero que hicieron fue llamar al guarda del bosque al teléfono que no era otro que Lionel. Al cabo de una hora, el guarda anunció que tenía a todos los niños sanos y salvos. Lionel había tocado su piano y la música los había ido atrayendo hasta el claro en el que nos encontramos. Esto contaron los críos a sus padres. Esta historia ha contado cada excursionista que se ha perdido alguna vez más en este lugar. Idéntica a tu versión. Así que, no se te olvide chico, Lionel el guarda y pianista, o mejor dicho su fantasma, él y su música te ayudaron.

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(Todos los derechos reservados)

***

Espero que te haya gustado esta pequeña historia de fantasmas que se añade a las anteriores de este blog y que sirve de aperitivo para las que tengo publicadas más extensas en Amazon Kindle.

Y, por supuesto, si te apetece compartirla con tus amig@s de las redes sociales, a mí me haces la mar de feliz 🙂

Sentimientos suspendidos en el tiempo

Ahora que el solsticio de invierno ha finalizado y el velo entre el reino de los mortales y el mundo de los espíritus se ha vuelto más grueso e inaccesible, existe sin embargo, un fantasma que atraviesa ese umbral cada noche para ir al encuentro de su amada.

Ella que no distingue si se halla dormida o despierta, en la realidad o en un sueño, si todo es fantasía o locura, sólo atina a sentir la intensidad del éxtasis que la embarga… Continúa leyendo Sentimientos suspendidos en el tiempo

Historia contra el Cáncer

Hoy es el día mundial contra el cáncer.

Cáncer.

Qué palabra tan oscura, tan tétrica, tan de mierda (perdón por la expresión). Se merece que la borren del diccionario. Que nunca más se llegue a pronunciar por boca de nadie.

Un enemigo invisible que no sabes cuando va atacar, que siempre anda al acecho. Entre historias que escuchas y las que te llegan o esa voz en tu cabeza susurrándote: “cualquier día te toca a ti o alguien cercano” y te cagas (otra vez perdóname la expresión) durante algún tiempo. Luego se te olvida hasta la siguiente historia, la pescadilla que se muerde la cola.

El cáncer es una palabra y una enfermedad repulsiva, sólo genera historias trágicas, de mucho dolor, de abatimiento. Historias que desmoralizan, que provocan que todo se vuelva negro. Pero bueno, esto mismo ocurre con muchas o casi todas las enfermedades tan terribles como ésta.

Sin embargo, también creo que son historias que nos hacen abrir los ojos y ser humanos, recordarnos nuestra esencia vital y no ir por ahí como si fuéramos invencibles. Esas historias nos obligan a reflexionar que en cualquier momento, podemos ser fundid@s como se hace con el hierro.

Somos en parte, puntos débiles. Por eso, revindico que somos humanos, que lo tengamos en cuenta, que la vida es así. Está en nuestras manos, que seamos más amables, más de intentar facilitarnos la existencia, más sonrientes, más de escucharnos entre todos. Y con nosotros mismos, infundirnos valor. Eso es muy a destacar. Porque ni tenemos que estar muertos de miedo cada día ni ir de gallitos o súpermanes. Siempre con la dosis adecuada.

¿Has escuchado la canción de Rozalén y Estopa, Vivir ? Es un canto de aceptación y de levantar mucho el ánimo.

O lo que dice Luz Casal en una entrevista de hoy, 4 de Febero de 2018: «He tenido mucha suerte en la vida, esto no es más que un accidente»

Sin olvidar, todas aquellas personas, como La Fundación AECC que se dedican a luchar activamente para que esta enfermedad termine siendo paliada.

Todo esto ayuda, crean un sentimiento de fuerza inmenso, el sentir que perteneces a algo muy grande, la sensación de estar tod@s unidos por una causa de naturaleza extraordinaria.

¿Y qué me gustaría a mí hacer después de toda esta palabrería?

Aportar mi granito de arena con una pequeña historia que vas a leer a continuación y que me gustaría que llegara a muchas personas porque además de hacerme ilusión, creo en esta causa. Mi pequeña aportación es creando este pequeño relato y tú, todos vosotr@s, leyendo y compartiendo la historia para que crezca y alcance infinitos corazones.

Eso mismo que acabo de explicar unas lineas arriba: sentir que formas parte de algo que merece la pena, que hace que tu alma se eleve y, como lo que dijo Eduardo Galeano que me parece aplicable a lo que estoy proponiendo (sustituye pobreza, subdesarrollo, etc por cáncer):

“Son cosas chiquitas.
No acaban con la pobreza
no nos sacan del subdesarrollo,
no socializan los medios de producción
y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá.

Pero quizá desencadenen la alegría de hacer,
y la traduzcan en actos.

Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad
y cambiarla aunque sea un poquito,
Es la única manera de probar
que la realidad es transformable.”

Te dejo con la historia, debajo tienes los botones de compartir en tus redes sociales y por supuesto, también puedes dejarme tu comentario. Eso sí, no te sientas obligad@.

Espero que te guste y que logremos el propósito primordial de la misma. Que un día, ojalá no lejano, logremos entre todos haber borrado esa palabra tan sucia, que tan mal queda en cualquier historia.

Porque cualquier acto, por nimio que pueda parecer, va a servir, sólo hay que ponerse manos a la obra y con nuestro ejemplo, seguro que muchos más se unirán.

¡Que no te queremos en nuestras historias, cáncer!

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LA DOBLE

Ella se levantaba cada mañana como cualquier otra persona, la verdad sea dicha. No tenía problemas serios, simplemente sus responsabilidades diarias y para ser sincera consigo misma, tampoco tenía alicientes especiales en su día a día.

Ella se llamaba América, vestía vaqueros y jerseys a juego, bebía coca-cola y le gustaba ir leyendo el periódico en el metro, de camino a la oficina de Correos en la que trabajaba. Hasta aquí todo normal en su historia, sin embargo hubo un día en el que le ocurrió algo excepcional: descubrió que tenía una doble.

La vio sentada en uno de los bancos de la sala de espera del hospital, en concreto, donde se aguadaba el turno para entrar a la extracción de sangre. Su médico de cabecera le había pedido unos análisis porque ella últimamente se encontraba cansada y le dolía el costado derecho. La otra, su idéntica, y ella cruzaron por unos momentos las miradas para después desviar los ojos hacia otro lado y su otra yo continuar con la lectura de un libro que tenía entre sus manos. A los pocos segundos, América volvió a mirarla para cerciorarse de su parecido tan asombroso. Esa otra “América”, tenía algo intrigante, como una especie de halo, debía reconocer que destilaba una luz que no sabría definir y eso tan sólo observando su presencia. Hizo acopio de valor y se acercó hasta donde la otra se encontraba, se sentó y la saludó.

La doble suya cerró el libro que leía, lo dejó en el asiento de al lado y con una sonrisa dijo:

—Hola, me alegra conocerte.

Cuando América fue a contestarla, una enfermera se acercó dónde su interlocutora informándola que era su turno y que la acompañara. América, por unos instantes, se quedó en blanco, quieta, observando cómo desaparecía a lo largo del pasillo. Cuando reaccionó, se dio cuenta de que se había dejado olvidado el libro y lo cogió. Pensó que era un buen pretexto para esperar a que volviera. Se sentó y lo ojeó. Era un libro de fotografías variadas, con breves pensamientos existencialistas al pie de cada imagen. El título era “La esencia de los instantes inmortales” y el autor se llamaba Arthur Steinlorch fotógrafo y amante de la vida, rezaba en el prólogo. A ella, todo aquello le parecía ilusorio, ajeno a la realidad común, tanto como el verse reflejada en aquella otra doble pero al parecer, opuestas en la forma de ser. Su idéntica parecía una soñadora y en cambio, América tenía los pies anclados con firmeza en la realidad, ni siquiera leía libros, su única lectura eran las noticias del periódico diario.

Pasaron unos diez minutos y le llegó su turno de extraerle las muestras de sangre. Dejó el libro sobre la silla donde había estado su otra ella. Cuando salió, el asiento estaba vacío y tuvo que admitir que se sintió un poco decepcionada por no haber vuelto a coincidir con su doble.

Esa misma tarde, al regresar a casa del trabajo, encendió la televisión mientras ponía la lavadora con la ropa de cama, el pijama y algunos trapos de cocina. Estaban dando la película “Come, reza, ama” de Julia Roberts y le vino a la mente, que a esa otra ella seguro que le iba esa clase de películas transcendentales, tan alejadas de la cotidianeidad. Cambió el canal y puso el de las noticias. Se sentó un rato hasta que la lavadora acabara. Se olvidó completamente del encuentro extraordinario que le había sucedió a la mañana.

Una hora más tarde, se dispuso a colgar la ropa húmeda en el tendedero del balcón. Se sobresaltó cuando vio que su doble se encontraba abajo en la calle, con la vista fija en ella y el semblante serio y taciturno. América se quedó observándola a su vez y la otra movió la cabeza en un gesto de negación y se marchó.

Sólo tuvieron que pasar unas horas para que se le olvidara aquel episodio tan peculiar a América, se dijo que había sido algo sin más, a lo que no debía dar importancia alguna. Hasta bautizó a la anécdota como “El día que se encontró con su doble fantasma”.

Al día siguiente, a primera hora de la mañana recibió una llamada de su médico de cabecera, le pedía que fuera en cuanto pudiera, tenía los resultados de los análisis y tenía que comunicárselos de inmediato. Acudió en menos de una hora, el doctor le expuso que tenía un tumor muy extendido en el hígado y que las posibilidades de supervivencia eran mínimas.

La cabeza de América comenzó a darle vueltas y más vueltas y sólo alcanzó a decir en un hilo de voz: “Pero si yo tan sólo me sentía cansada”.

Los últimos días antes de cerrar los ojos para siempre, quiso hallar fuerzas para luchar, para seguir viviendo, hasta compró el libro del tal Arthur Steinlorch y el dvd de la película de Julia Roberts pero no pudo sentir nada más que el ahogo de la propia realidad, de sentir en primera persona una noticia como las que acostumbraba a ver y leer.

Entonces se dio cuenta, con profunda impotencia, que “El día que se encontró con su doble fantasma” no había sido algo meramente anecdótico.

(Todos los derechos reservados)

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Historia inspirada en El misterio de los Doppelgänger

Doppelgänger proviene del idioma alemán y hace referencia a una especie de doble fantasmal o duplicado paranormal que posee una persona y que yo he versionado a mi gusto y conveniencia 😉 desde mi posición pequeña pero firme contra el cáncer.

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Fotografía compartida desde https://misterioalaorden.net/2018/01/29/el-misterio-de-los-doppelganger/

Escuchar música inspira

Escuchar música inspira, creo que eso es de dominio público. También dijo Leonard Bernstein: “La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.”

Escuchar música crea sentimientos, imágenes, momentos. Da lugar a infinitas historias tanto reales como ficticias o incluso una amalgama de ambas.

Para mí, en concreto, escuchar música es una de mis mejores fuentes de creatividad, atrae a mis musas y enreda en mi imaginación. Tanto que los fantasmas empiezan a sisearme sus andanzas…

Hay una de las canciones actuales, de hace dos años, que suele sonar en la radio producida por Calvin Harris cuyo título es “How deep is your love” que de tanto escucharla, me ha sido inevitable no ponerme a escribir su respectiva historia, con los fantasmas como protagonistas, cómo no.

Y aquí te la comparto, coge aire, te doy la bienvenida a…

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