Historia de una fotografía

Antes de que comiences a leer esta pequeña historia te sugiero que pongas de fondo la canción “Photograph” de Ed Sheeran.
¡Feliz Lectura, espero que la disfrutes!

Mara compró una cámara de fotos en una de esas tiendas de segunda mano del centro de la ciudad. Su salario en una oficina como “vuelcadatos” no le permitía de momento, nada más, vivía sola de alquiler y había ido ahorrando, euro a euro, para poder tenerla. Lo siguiente sería realizar un curso de fotografía profesional, para eso tenía ya otra hucha preparada. Su amiga Virginia le había dicho en más de una ocasión, que había miles de tutoriales en Youtube para aprender a tomar buenas fotografías y ese dinero, gastarlo en irse de vacaciones las dos. Pero Mara le decía que no, que más adelante, mientras pensaba para sus adentros que lo que ella más deseaba era convertirse en una fotógrafa freelance y recorrer el mundo para ir retratando cada rincón, cada cultura, cada persona que sabía que le sorprendería.

En cuanto llegó a su casa, la sacó de la caja y comenzó a andar en el aparato para saber cómo iba y todas las funciones de las que disponía. Para su sorpresa, descubrió que en la galería de archivos, que debiera estar vacía, quedaba una imagen.

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Se quedó durante un breve momento mirándola, no sabía muy bien qué efecto le producía, quizá un poco el misterio de quién era aquel hombre o no poder ponerle cara al protagonista, o también la incógnita de a qué o a quién retrataba. Después de conjeturar diversas historias sobre el protagonista de la instantánea, decidió eliminarla, sin más. Para que darle vueltas a algo que no tenía razón de ser, prefirió pensar en lo que iba a hacer al día siguiente, domingo. A dónde iría con su preciosa máquina de fotos.

Aquella noche, durmió a ratos y además. tuvo una serie de sueños raros, que la despertaban sobresaltada. En todos ellos, la cámara estaba presente y sufría algún suceso malo, como que se le caía, o se la robaban, o que iba a hacer fotos y no funcionaba. La última vez que se quedó dormida eran casi las seis de la mañana, cuando abrió los ojos había llegado el mediodía. Se levantó muy cabreada, había perdido casi medio día de fiesta. Un punzante dolor de cabeza le obligó a tomarse un par de galletas y un café lo antes posible para tomarse un ibuprofeno de urgencia. Decidió darse una ducha rápida, reconoció que aún quedaba domingo por delante, comería fuera un bocata o sandwich.

Cuando se peinaba el cabello frente al espejo, al recogerse el pelo en una coleta, no dio crédito a la imagen que vio reflejada además de la suya. Era imposible pero era el chico de la cámara, la imagen idéntica a la que había descubierto el día anterior. Estupefacta, ahogó un grito y cerró los ojos con fuerza. Cuando los volvió a abrir, sólo quedaba su propio reflejo.

Fue en busca del aparato y lo encendió. De pronto, le urgía cerciorarse de si había borrado aquella imagen. Abrió la galería y allí estaba la solitaria fotografía del chico que momentos antes, había visto con sus propios ojos en el espejo de su baño.

Mara apagó el aparato y lo fue a guardar en su caja. El lunes, cuando saliera de trabajar, iría a ver si podía devolverla a la tienda. Cuando tenía ya la caja descubrió en uno de los laterales interiores un correo electrónico junto a su contraseña: unavidaretratadaeninstantesinfinitos@gmail.com / instantesinfinitos_ella

No lo pensó ni un sólo segundo, fue hasta su portátil y tecleó los datos que había encontrado. No había un sólo mensaje en la bandeja de recibidos, había más de un centenar en la de enviados y todos ellos iban dirigidos a Miriam Aldaga. Hizo clic en el último que había sido remitido y leyó:

Sé que no estoy equivocado, todo esto que siento por ti no es un error. Me niego a creerlo. Miriam, tú eres el amor de mi vida, lo sé, no he estado más convencido de algo nunca. Si no estás en esta vida que me ha tocado, en la que tú eres un imposible, esperaré a la siguiente o a la otra, porque el error está en el tiempo, no en este sentimiento que me une a ti. Aún así, has de saber que me despido de ti porque me doy cuenta que estar cerca de ti y saber que no podré tenerte es una tortura permanente.

Me marcho, no te diré a dónde, me llevo mi cámara, mi colección de instantes junto a ti y todos los momentos que compartimos en mi memoria y corazón. No me despido de ti, nos volveremos a encontrar, porque estamos destinados a ser…

Siempre,

Álvaro.

Mara fue abriendo más correos, todos ellos eran declaraciones de amor absolutas y eternas, junto a fotografías de ella, de los dos juntos.

Aquella cámara de fotos que había comprado tenía un dueño o, había tenido un dueño y sin saber muy bien por qué, ella llegó a la conclusión que debía regresar a él. En ese preciso instante, mandó desde su correo personal un mensaje al tal Álvaro. Al momento, lo vio en la bandeja de entrada del mail de él. Pensó que también le enviaría otro similar a la chica. Les explicaba que tenía la cámara y deseaba devolvérsela. Durante los diez minutos siguientes, se quedó esperando, quieta, con el corazón en un puño. El teléfono le avisó que tenía un correo nuevo. Pertenecía a Miriam Aldaga:

Gracias por contactar conmigo. Álvaro murió hace un año, fue un accidente horrible, iba en un jeep y un camión le arrolló. Éramos compañeros de trabajo, en una revista de viajes pero también mi mejor amigo, era como mi hermano. Tener su cámara de fotos es de un valor incalculable para mí. Mi teléfono es 693505052, gracias de nuevo.

Mara llamó a Miriam y quedaron. Después volvió a coger la cámara para guardarla pero no pudo contener las ganas de abrir por última vez la galería de imágenes.

La fotografía de Álvaro había desaparecido.

***

Como siempre, le echo un poco de jeta llegados a este punto y te pido que me ayudes a que esta historia llegue a más personas, compartiéndola en tus redes sociales. Mil gracias.

Y, gracias por tu visita, por supuesto. Eso por descontado 🙂

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Escuchar música inspira

Escuchar música inspira, creo que eso es de dominio público. También dijo Leonard Bernstein: “La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.”

Escuchar música crea sentimientos, imágenes, momentos. Da lugar a infinitas historias tanto reales como ficticias o incluso una amalgama de ambas.

Para mí, en concreto, escuchar música es una de mis mejores fuentes de creatividad, atrae a mis musas y enreda en mi imaginación. Tanto que los fantasmas empiezan a sisearme sus andanzas…

Hay una de las canciones actuales, de hace dos años, que suele sonar en la radio producida por Calvin Harris cuyo título es “How deep is your love” que de tanto escucharla, me ha sido inevitable no ponerme a escribir su respectiva historia, con los fantasmas como protagonistas, cómo no.

Y aquí te la comparto, coge aire, te doy la bienvenida a…

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El Milagro del Amor

 

Con el nuevo año que recién acabamos de comenzar, te presento una nueva sección en este blog que estoy convencida que te va a gustar. Se trata de colaboraciones de amig@s, a quiénes lo más probable conozcas. Una manera de hacer gala a esa inspiración que comentaba de crear este blog para que se convierta en un lugar de reunión, en el sentido amplio del concepto. La encargada de inagurarla es Marta Álvarez Pérez con su pequeña historia El Milagro del Amor.

Sin más preámbulos, pasa y lee 😉

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